-Pronto hará ocho años-dijo- que te sostuvimos sobre ella y que el agua con la que fuiste bautizado cayó dentro. El mayordomo de la parroquia de San Jacobo, Lassen, fué quien la vertió en la cuenca de la mano del buen pastor Bugenhagen y de ella resbaló por encima de tu cabeza hasta la jofaina. La habíamos calentado para que no te asustases y, en efecto, no lloraste, pero habías gritado antes tanto que Bugenhagen a duras penas pudo hacer su sermón. Pero cuando sentiste el agua permaneciste callado y creo que fue por respeto hacia el Santo Sacramento. Y estos días hará cuarenta y cuatro años que tu buen padre recibió el bautismo y que el agua resbaló sobre su cabeza y cayó aquí dentro. Fue aquí, en esta casa, su casa paterna, en la sala de al lado, ante la ventana del centro, y fue el viejo pastor Hesekiel quien le bautizó, el mismo que los franceses estuvieron a punto de fusilar, cuando era joven, porque había predicado contra sus rapiñas y sus contribuciones de guerra; ese se halla también desde hace mucho tiempo, mucho tiempo, en la casa del buen Dios. Y hace setenta y cinco años que me bautizaron a mí; fue también en la misma sala y sostuvieron mi cabeza encima de la jofaina, exactamente como está ahora, colocada sobre la bandeja, y el pastor pronunció las mismas palabras sobre tí y sobre tu padre, y el agua clara y tibia resbaló de a misma manera por mis cabellos (tenía, poco más o menos, como ahora) y cayó también ahí, en esa jofaina dorada.
La montaña mágica
Thomas Mann
Traducción de 1945, por Mario Verdaguer.
lunes, 25 de mayo de 2015
eros
Afrodita.- Vamos a ver, Eros, ¿porqué has atacado con tus dardos a todos os otros dioses, a Zeus, a Posidón, a Apolo, a Rea, a mí misma, tu propia madre, y y sólo omites a Atenea, y ante ella se te apafa la antorcha, se queda sin dardos tu aljaba y tú mismo ni disparas ni haces banco?
Eros- Es que le tengo miedo, madre, porque resulta temible con sus ojos centelleantes y además es terriblemente hombruna. Y así, cada vez que tenso el arco y me acerco a ella, agita su penacho y me asusta, me pongo a temblar y se me caen los dardos de la mano.
Afrodita.- ¿Acaso Ares no resultaba más temible todavía? Y sin embargo, lo desarmaste y lo venciste.
Eros.- Pero es que me recibe de buen grado y me invita. En cambio, Atenea me mira de reojo, y una vez que pasaba volando casualmente cerca de ella con la antorcha encendida me dijo: "Como te acerques a mí, te juro por mi padre que te atravesaré con mi lanza, o te cogeré por los pies y te arrojaré al Tártaro, o te haré pedazos con mis propias manos". Me amenazó con muchas intimidaciones de ese tipo, Además, tiene una mirada torva, y lleva en el pecho una cabeza horrenda, con una larga cabellera de serpientes, que es lo que más me espanta; me aterra cuando la veo y huyo del espantajo.
Diálogos de los dioses, XIX
Luciano de Samósata.
Eros- Es que le tengo miedo, madre, porque resulta temible con sus ojos centelleantes y además es terriblemente hombruna. Y así, cada vez que tenso el arco y me acerco a ella, agita su penacho y me asusta, me pongo a temblar y se me caen los dardos de la mano.
Afrodita.- ¿Acaso Ares no resultaba más temible todavía? Y sin embargo, lo desarmaste y lo venciste.
Eros.- Pero es que me recibe de buen grado y me invita. En cambio, Atenea me mira de reojo, y una vez que pasaba volando casualmente cerca de ella con la antorcha encendida me dijo: "Como te acerques a mí, te juro por mi padre que te atravesaré con mi lanza, o te cogeré por los pies y te arrojaré al Tártaro, o te haré pedazos con mis propias manos". Me amenazó con muchas intimidaciones de ese tipo, Además, tiene una mirada torva, y lleva en el pecho una cabeza horrenda, con una larga cabellera de serpientes, que es lo que más me espanta; me aterra cuando la veo y huyo del espantajo.
Diálogos de los dioses, XIX
Luciano de Samósata.
miércoles, 4 de febrero de 2015
Boira
La imagen de la muerte es más que suficiente para llenar por completo una inteligencia. Los esfuerzos para contenerla o rechazarla son titánicos, porque cada una de nuestras fibras sensibles la recuerda aterrada después de que la ha sentido cerca, y cada una de nuestras moléculas, en su mismo esfuerzo por engendrar vida, la rechaza. La idea de la muerte es como una cualidad, una enfermedad del organismo. La voluntad no la llama pero tampoco la rechaza
Senectud
Italo Svevo
Acantilado.
Senectud
Italo Svevo
Acantilado.
martes, 17 de diciembre de 2013
Masanielo dice, perdida la cabeza:
Pero yo beso vuestro corazón de cardo joven, vuestro corazón de muchedumbre. No arranquéis la luz de su marco, ni a la muchedumbre de su vacío. Dios se muestra en las cosas huecas. En sombra duerme Dios, inocente de cualquier razón
Francisco Nieva
Salvator Rosa o El artista
Trilogía italiana
Teatro de farsa y calamidad.
Francisco Nieva
Salvator Rosa o El artista
Trilogía italiana
Teatro de farsa y calamidad.
martes, 19 de noviembre de 2013
viernes, 11 de octubre de 2013
40
Todo lo que es profundo ama la máscara; las cosas más profundas de todas sienten incluso odio por la imagen y el símil. ¿No sería la antítesis tal vez el disfraz adecuado con que caminaría el pudor de un dios? Es ésta una pregunta digna de ser hecha: sería extraño que ningún místico se hubiera atrevido aún a hacer algo así consigo mismo. Hay acontecimientos de especie tan delicada que se obra bien al recubrirlos y volverlos irreconocibles con una grosería; hay acciones realizadas por amor y por una magnanimidad tan desbordante que después de ellas nada resulta más aconsejable que tomar un bastón y apalear de firme al testigo de vista: a fin de ofuscar su memoria. Más de uno es experto en ofuscar y maltratar a su propia memoria, para vengarse al menos de ese único enterado: - el pudor es rico en invenciones. No son las cosas peores aquellas de que más nos avergonzamos: no es sólo perfidia lo que se oculta detrás de una máscara, - hay mucha bondad en la astucia. Yo podría imaginarme que Un hombre que tuviera que ocultar algo precioso y frágil rodase por la vida grueso y redondo como un verde y viejo tonel de vino, de pesados aros: así lo quiere la sutileza de su pudor. A un hombre que posea profundidad en el pudor también sus destinos, así como sus decisiones delicadas, le salen al encuentro en caminos a los cuales pocos llegan alguna vez y cuya existencia no les es lícito conocer ni a sus más próximos e íntimos: a los ojos de éstos queda oculto el peligro que corre su vida, así como también su reconquistada seguridad vital. Semejante escondido, que por instinto emplea el hablar para callar y silenciar, y que es inagotable en escapar a la comunicación, quiere y procura que sea una máscara suya lo que circule en lugar de él por los corazones y cabezas de sus amigos; y suponiendo que no lo quiera, algún día se le abrirán los ojos y verá que, a pesar de todo, hay allí una máscara suya, - y que es bueno que así sea. Todo espíritu profundo necesita una máscara: aún más, en torno a todo espíritu profundo va creciendo continuamente una máscara, gracias a la interpretación constantemente falsa, es decir, superficial, de toda palabra, de todo paso, de toda señal de vida que él da.
Más allá del bien y el mal
Nietzsche
martes, 25 de junio de 2013
l
"Maldita palabra, dijo una vez Justine, me gustaría decirla al revés como tu me contaste que los isabelinos pronunciaban el nombre de Dios. Llámale evol, y conviértelo en una parte de "evolución" o de "revólver". Nunca uses esa palabra conmigo"
Justine
Lawrence Durrell.
Justine
Lawrence Durrell.
lunes, 25 de febrero de 2013
de
Las palabras están para explicar las imágenes; pero una vez captada la imagen, uno ha de olvidar la palabra. Las imágenes están para expresar las ideas; pero una vez captada la idea, uno puede olvidar la imagen. Es como la trampa cuya razón de ser es la liebre: capturada la liebre, se olvida la trampa. O como una nasa cuya razón de ser es el pez: capturado el pez, se olvida la nasa. La captación de la idea radica en el olvido de la imagen; la captación de la imagen radica en el olvido de la palabra.
Wang Bi ji jiao shi
Lao Zi
Tao te king
Siruela.
Wang Bi ji jiao shi
Lao Zi
Tao te king
Siruela.
domingo, 24 de febrero de 2013
Ver
La palabra griega para expresar la muda es extraña: es el sonido equivalente al francés "puer", heder. La palabra francesa no es más clara, pues expresa tanto la renovación tegumentosa como el desecho tegumentoso. Émile-Maximilien Littré asegura que en la medida en que mudar no es una acción voluntaria hay que preferir, con el fin de expresar el estado, el uso de la forma pasiva. No mudamos entre los doce y los catorce años, sino que entonces se nos muda.
Littré añade que la descamación continua de la epidermis en el hombre es una "auténtica muda insensible". La idea es tan vieja como Homero, que compara la muerte de los hombres a la caída de las hojas que sufren las ramas de los árboles en otoño. De igual manera ocurre con la desfloración que los hijos de los hombres conocen en su voz en la edad de la pubertad. El niño que es objeto de la muda, no es capaz de oír tan sorprendente transformación debido a la incesante compañía de su voz, ni de conservar un recuerdo agudo de ésta. Esta involuntaria sordera es el único hecho de que dispone para seguir oyéndose a sí mismo y entenderse consigo mismo. Este sacrificio es de los que se censura como recuerdo de un vientre glabro.
Pascal Quignard
La lección de música
Editorial Funambulista, 2012.
sábado, 23 de febrero de 2013
las crónicas inglesas
Losa de Vortigern
Nada se de estos días tuyos
Se cebaron la soga y las espadas
en mi pueblo: yo las atraje.
Debo ciudades muertas, largos
territorios teñidos por el rojo aguacero
de la derrota, el nombre de otra tierra a la patria.
Alegraos y bebed si todo ahora cambió
Yo, Vortigern, el rey
del final de Britania, nada sé de estos días.
Fernando Quiñones
Nada se de estos días tuyos
Se cebaron la soga y las espadas
en mi pueblo: yo las atraje.
Debo ciudades muertas, largos
territorios teñidos por el rojo aguacero
de la derrota, el nombre de otra tierra a la patria.
Alegraos y bebed si todo ahora cambió
Yo, Vortigern, el rey
del final de Britania, nada sé de estos días.
Fernando Quiñones
domingo, 17 de febrero de 2013
Diciembre
De esta última luz, sus lugares comunes, de cómo nos
sorprende todavía tomando decisiones para pertenecer, cómo
acostumbra a devolver su carga de dolor a cada gesto, sus
lugares de origen, hemos hablado tanto
la hemos visto llegar tantas veces, aterida y risueña, callada
y frágil, la hemos visto posarse en tantas cosas, buscando un
sitio donde pasar la noche, con la delicadeza de quien lo ha
soñado todo, después de todo
si las cosas nos miran como si no supieran hasta qué punto
están en todas partes, como si vivir fuera solamente una
estancia en la resurrección, donde echamos de menos a los
desconocidos, quizá es porque se sabe el sueño de las cosas,
porque les cuenta todo
lo que no fue dicho, o porque se detuvo un instante en las
gotas dispersas que las nubes prendían, como huevos de mundo,
en las plantas pacientes, sobre la muchedumbre de los charcos;
quién sabe
qué caminos oscuros, qué distancia recorre cada día hasta
saberse el sueño en el que participamos, a pesar de nosotros, de
nuestras intenciones y mirarnos así, como si no supiéramos
hasta qué punto nacer
es darse cuenta de que no se está, porque no tiene dorso,
como los muertos, o las heridas; quizá también nos miren, quién
sabe, quizá se digan entre sí: ahora están desnudos en la luz,
cuando la noche llegue se cubrirán con ella; me pregunto
cómo recibirán a los que mueren los que nunca llegaron a
nacer, los que no hayan nacido cuando todo muera; quizá no
sea tan sólo una cuestión romántica; después de todo, por qué
no habríamos de soñar tal vez
con todo el mundo, el ancho mundo conocido repleto de
desconocidos capaces de sentir la más elemental añoranza, la de
un desconocido por otro, desconocido, cualquiera, si dormir tal
vez, pero soñar
no nos protege del dolor ajeno; quizá al morir no nos
volvamos del todo indiferentes, después de todo.
Abraham Gragera
El tiempo menos solo
Pretextos, 2013.
sorprende todavía tomando decisiones para pertenecer, cómo
acostumbra a devolver su carga de dolor a cada gesto, sus
lugares de origen, hemos hablado tanto
la hemos visto llegar tantas veces, aterida y risueña, callada
y frágil, la hemos visto posarse en tantas cosas, buscando un
sitio donde pasar la noche, con la delicadeza de quien lo ha
soñado todo, después de todo
si las cosas nos miran como si no supieran hasta qué punto
están en todas partes, como si vivir fuera solamente una
estancia en la resurrección, donde echamos de menos a los
desconocidos, quizá es porque se sabe el sueño de las cosas,
porque les cuenta todo
lo que no fue dicho, o porque se detuvo un instante en las
gotas dispersas que las nubes prendían, como huevos de mundo,
en las plantas pacientes, sobre la muchedumbre de los charcos;
quién sabe
qué caminos oscuros, qué distancia recorre cada día hasta
saberse el sueño en el que participamos, a pesar de nosotros, de
nuestras intenciones y mirarnos así, como si no supiéramos
hasta qué punto nacer
es darse cuenta de que no se está, porque no tiene dorso,
como los muertos, o las heridas; quizá también nos miren, quién
sabe, quizá se digan entre sí: ahora están desnudos en la luz,
cuando la noche llegue se cubrirán con ella; me pregunto
cómo recibirán a los que mueren los que nunca llegaron a
nacer, los que no hayan nacido cuando todo muera; quizá no
sea tan sólo una cuestión romántica; después de todo, por qué
no habríamos de soñar tal vez
con todo el mundo, el ancho mundo conocido repleto de
desconocidos capaces de sentir la más elemental añoranza, la de
un desconocido por otro, desconocido, cualquiera, si dormir tal
vez, pero soñar
no nos protege del dolor ajeno; quizá al morir no nos
volvamos del todo indiferentes, después de todo.
Abraham Gragera
El tiempo menos solo
Pretextos, 2013.
domingo, 2 de diciembre de 2012
Watchman, what of the night?
Nadie puede descubrir una verdad mayor que lo que su riñón tolere.
.
Trituras el hígado de un pato y obtienes paté, golpeas el músculo cardíaco de un hombre y obtienes un filósofo
.
Suéltate del infierno y tu caída quedará interrumpida por el tejado del cielo.
.
Durante una vida puedes usarlo todo, eso es lo que he averiguado
.
Todos llevamos en nosotros mismos la casa de la muerte, el esqueleto, pero a diferencia de la tortuga, tenemos la seguridad dentro y el peligro fuera.
.
¿Nunca has querido a alguien y luego resultó que eras tú mismo?
.
Yo he sido amada, amada por algo extraño que me ha olvidado
.
Hay personas que se tiran de cabeza al primer río que encuentran y seis vasos más allá, en Haarlem, alguien pilla un tifus por haberse bebido su desesperación. Dios, tómame de la mano y sácame de esta gran discusión... cuanto más vayas contra tu naturaleza, más sabrás de ella. ¡Escúchame, cielo! Yo he hecho y he sido todo aquello que no quería ser ni hacer...Señor, apaga la luz... aquí me tienes apaleado, magullado y llorando, porque ahora sé que no soy lo que creí que era, un buen hombre que hacía mal, sino un mal hombre que no hace gran cosa, y ni esto te diría si no fuera porque estoy hablando conmigo mismo.
Djuna Barnes
El bosque de la noche
martes, 27 de noviembre de 2012
La Casa
"Pero volvamos a la Iglesia católica, asistamos a misa en cualquier momento. ¿Qué es lo que encuentras? Algo que ya está en tu sangre. Tú conoces la historia que cuenta el sacerdote mientras va de un lado a otro del altar, ya sea cardenal, León X o un pobre fulano de Sicilia que ha descubierto que peccare fortiter entre sus cabras ya no basta a su alma y que, bien lo sabe Dios, ha sido hijo de Dios desde el principio: No importa. ¿Por qué? Porque tú estás allí sentado con tus propias meditaciones y con una leyenda (que es pellizcar la fruta como la picotea el pájaro) mezclándolas con la Sagrada Cuchara que es esa historia; o puedes ir al confesionario donde, con sonora prosa a falta de contrición (si no hay más remedio) puedes hablar de la maraña y los nudos del alma y se te contesta con ecos góticos, recíprocos e instantáneos; uno que dice hola a tu adiós. ¡El mal se desenreda y la altísima mano del cielo te devuelve la madeja bien peinada y perdonada!"
El bosque de la noche
Djuna Barnes
El bosque de la noche
Djuna Barnes
domingo, 25 de noviembre de 2012
martes, 16 de octubre de 2012
IV
Soy el santo orando en la terraza -como
los animales pacíficos apacentan hasta el mar de
Palestina.
Soy el sabio del sillón sombrío. Ramas y
lluvia se arrojan contra la ventana de la biblioteca.
Soy el peatón de la gran ruta que atraviesa
los bosques enanos. El murmullo de las esclusas
apaga mis pasos. Veo largamente la melancólica
lejía de oro del Poniente.
Bien yo podría ser el niño abandonado
en el muelle, que partió hacia alta mar, el criadito
que va por el pasaje que al final toca el cielo.
Son ásperos los senderos. Se cubren los
montes de retamas. Está inmóvil el aire. ¡Qué
lejanos los pájaros y los manantiales! Sólo puede
ser el fin del mundo que se aproxima.
Arthur Rimbaud
Iluminaciones.
los animales pacíficos apacentan hasta el mar de
Palestina.
Soy el sabio del sillón sombrío. Ramas y
lluvia se arrojan contra la ventana de la biblioteca.
Soy el peatón de la gran ruta que atraviesa
los bosques enanos. El murmullo de las esclusas
apaga mis pasos. Veo largamente la melancólica
lejía de oro del Poniente.
Bien yo podría ser el niño abandonado
en el muelle, que partió hacia alta mar, el criadito
que va por el pasaje que al final toca el cielo.
Son ásperos los senderos. Se cubren los
montes de retamas. Está inmóvil el aire. ¡Qué
lejanos los pájaros y los manantiales! Sólo puede
ser el fin del mundo que se aproxima.
Arthur Rimbaud
Iluminaciones.
sábado, 6 de octubre de 2012
lunes, 6 de agosto de 2012
atenas roma paris
- Recuerdo... - empecé a decir, y me interrumpí para golpear unas flores purpúreas que saltaron por el aire derramando pétalos a nuestros pies.
El zar se detuvo, agitó una mano elocuente para abarcar el jardín y el cielo, y terminó su movimiento colocándola de nuevo sobre su corazón.
- No recuerdes nunca- me aconsejó- es muy enojoso-. Piensa en el futuro y en los lugares que visitarás. Atenas, hija mía, piensa en Atenas. Yo iré a Burdeos en invierno, a buscar un tonel de vino para alegrar los días tristes.
Beryl Bainbridge.
Lo ha dicho Harriet.
El zar se detuvo, agitó una mano elocuente para abarcar el jardín y el cielo, y terminó su movimiento colocándola de nuevo sobre su corazón.
- No recuerdes nunca- me aconsejó- es muy enojoso-. Piensa en el futuro y en los lugares que visitarás. Atenas, hija mía, piensa en Atenas. Yo iré a Burdeos en invierno, a buscar un tonel de vino para alegrar los días tristes.
Beryl Bainbridge.
Lo ha dicho Harriet.
martes, 24 de julio de 2012
innecesario
No existe la maldad; has cruzado el umbral. Todo es bueno.
Otro mundo, y no tienes que hablar.
Franz Kafka. Diarios
19 de enero de 1922.
Otro mundo, y no tienes que hablar.
Franz Kafka. Diarios
19 de enero de 1922.
martes, 17 de julio de 2012
Darl
Y de noche todavía sabe mejor. Entonces muchas veces me
quedaba tumbado en el jergón, en el zaguán, esperando hasta oir que todos se
habían dormido para levantarme y volver al cubo. Estaba oscuro, la quieta
superficie del agua era un orificio redondo en la nada, donde antes de agitarla
y despertarla con el cacillo a veces veía una estrella o dos en el cubo, y
hasta puede que en el cacillo, antes de beber, una estrella o dos. Después de
eso crecí, me hice mayor. Entonces esperaba hasta que todos se hubieran ido a
dormir para poderme tumbar con los faldones de la camisa levantados, y les oía
dormir, y me notaba sin necesidad de tocarme, sentía el frío silencio alrededor
de mis partes y me preguntaba si Cash estaría también ahí fuera, en la oscuridad,
haciendo lo mismo, y si lo habría estado haciendo los dos últimos años antes de
que yo hubiera deseado o podido hacerlo.
Mientras agonizo.
William Faulkner.
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